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domingo, 27 de marzo de 2016

OPINIÓN: 'Hombro con hombro' (por Mari Carmen Castillo)

Hace casi dos siglos que el sujeto que tendría que llevar a cabo la revolución socialista fue identificado. Un sujeto que a partir de la II Guerra Mundial fue olvidado de nuevo, en pos de ese nuevo hombre de clase media que la potencia norteamericana nos prometía, con sus anuncios de cocinas eléctricas y microondas, que nos convertirían a todos automáticamente en burguesía.

Los de abajo, expresión con la que los populismos de izquierda amplían el sujeto proletario que identificara Marx, quedaron hipnotizados ante la radio, la televisión y las revistas a todo color, en las que se nos aseguraba una vida ideal de una manera tan convincente que dejamos de ser conscientes de que la felicidad del ser humano no radica en el poseer, sino en el amar.

Las oligarquías productoras nos venden una ilusión que nunca podremos alcanzar totalmente, porque tal felicidad se basa en un sistema de consumo acumulativo, en el que nunca es posible sentirse satisfecho del todo. Así, las comodidades que el avance de las tecnologías nos traen, solo pueden ser disfrutadas por un corto lapso de tiempo, el que nos sobra después de atender a todas nuestras obligaciones. Y así, el tiempo que se gana lavando en la lavadora, se convierte en tiempo para gastar nuestros salarios; el tiempo que se ahorra cocinando en el microondas, se convierte en el sobrecoste que supone la comida precocinada.

Hemos caído en la trampa del materialismo capitalista, del vivir para trabajar y consumir. ¿Y qué ocurre cuando la cadena trófica del capitalismo salvaje se para? Pues que, aún momentáneamente, volvemos a ser conscientes de nuestra verdadera situación en la cadena social: los de abajo.

Pero como digo, para la mayoría se queda en un hecho episódico. Así, el mayor deseo es poder volver a consumir en los niveles anteriores a la crisis, sin comprender que de conseguirlo, se trataría de dar una patada hacia adelante al problema, que volverá a reproducirse, como viene haciéndolo cíclicamente, tras cada periodo de bonanza.

Me niego a pensar que es así la condición humana, que haya paralizado su evolución como especie, en pos de un consumismo hedonista vacío; me niego a creer que hemos perdido por el camino el instinto de supervivencia, ese que nos ha traído hasta aquí, pensando no solo en nosotros, también en nuestros hijos.

Las políticas del pan pa’ hoy y hambre pa’ mañana, han calado hondo. En esta categoría podemos identificar también las megalómanas obras que se realizan en nuestros municipios, a lo largo y ancho de todo el Estado, cuyas variables de intervención no están basadas ya en la lógica de la necesidad, sino en la acumulación ad infinitum de bienes; léase, cuantos más “equipamientos públicos” mejor, exista o no exista no ya gente para disfrutarlos, sino presupuesto siquiera para dotarlos de contenidos que reviertan en beneficio de la comunidad.

Y es que la política que mayoritariamente se practica desde las instituciones no iba a escaparse de este cambio de valores. Es verdaderamente penoso comprobar cómo la actividad pública pierde todo su valor cuando se practica desde la foto y el titular de rápido consumo. Los políticos también han aprendido a vendernos por la tele y por las redes sociales el mundo ideal que dibujan para nosotros. Ese repleto de salas multiusos y polideportivos con climatización bizona.

Para vendernos esos productos ya no se necesitan personas preocupadas por el prójimo. Basta con un abrigo bueno y una sonrisa lo más bonita que se haya podido encontrar (porque todo hay que decirlo, tampoco tienen tan fácil el casting).

Cuando un partido basa su existencia en prometer cosas que no cumplirá, en no incluir en sus listas a los más preparados y comprometidos, sino a los más guapos, simpáticos o a los más casta, todo ciudadano de bien debería plantearse si con esos parámetros el partido en cuestión sigue siendo digno de su confianza. Pero la opinión pública es continuamente manipulada ―véanse las encuestas electorales que se publicaban de cara al 20D, en las que la confianza en Podemos había caído hasta límites increíbles; y tan increíbles, menos de trescientos mil votos nos han separado del segundo partido más votado― hasta el punto de que el súper ventas del momento es “Podemos debe firmar con el PSOE un pacto basado en las políticas económicas de un partido de derechas”, o sea, neo liberal, o sea, reproductor del establishment que ha generado las tremendas desigualdades que vivimos. Por supuesto, el público potencial de esos medios es libre de consumirlos o no. Pero ese público potencial tanto de medios de comunicación como de partidos políticos, debería obligarse a sí mismo a ponerse la mano en el pecho, a mirarse pa’ dentro y analizar de esta manera si es este, de verdad, el mundo que queremos dejar cuando no estemos.

Deberíamos intentar dilucidar si de verdad nos interesan esos otros hijos de otras madres que mueren ahogados en las playas del paraíso, a las puertas de la vieja Europa. Comprobar si aún seguimos siendo humanos no es tan difícil: basta con ponernos en el lugar de las abuelas de esas niñas que vemos soportar de pie, estoicamente, la lluvia que moja y deshace sus sueños.

Si has notado el pellizco, deberías plantearte si ha llegado el momento de impedir a los que canjean vidas por dinero hacer política en nuestro nombre. Tu nombre.

Ojalá encauzáramos nuestra indignación (sensación de ausencia de dignidad), trabajando para revertir los significados que este sistema depredador ha asignado a las variables que intervienen en la felicidad de los hombres, transformándolos en hechos, no en palabras. ¿Para qué le servirá a tu hijo o a tu nieta que vengas y me des una charla sobre tu visión del mundo, por muy sesuda y acertada que esta sea, si no te vienes conmigo a trabajar por el cambio?

El camino del cambio es largo, duro, lleno de obstáculos y de palos en las ruedas y, por supuesto, utilitariamente ruinoso; a tu casa no te llevas una tele, te llevas la satisfacción de haber hecho algo por los demás, por tu prójimo, por tus descendientes, por tu especie. Llámalo X.

Si eres capaz de anteponer el futuro de los tuyos, a un presente nuestro que ya nos han robado, cuenta con mi apoyo; hombro con hombro es más fácil de hacer el camino.

Juntos Podemos.


Mari Carmen Castillo
Podemos Vélez-Málaga
@IslaDencanta

domingo, 11 de octubre de 2015

Arreglar los daños de la infraestructura viaria del tranvía costará al menos 1,5 millones de euros


Poco a poco vamos conociendo más detalles sobre cuánto nos costará volver a ver funcionando el tranvía, o lo que es lo mismo, a cuánto va a ascender la incompetencia de quienes han consentido que cuarenta millones de euros lleven más de tres años tirados sobre nuestras calles, generando al mismo tiempo unos "intereses", en concepto de daños, que tarde o temprano tendrán que pagarse si no queremos que toda esa enorme inversión se pierda. Por lo pronto, los cálculos más optimistas hablan de 1,5 millones de euros.
Entre todos lo mataron y él solito se murió, o al menos agoniza mientras la ciudadanía sufre esperas interminables en las paradas de autobús, carece de conexiones adecuadas para llegar a sus puntos de destino y adolece de una falta de sistemas alternativos que faciliten su movilidad.
Ahora el Ayuntamiento espera que la Junta, la misma que se muestra incapaz de resolver problemas como el del CEIP Las Naciones o el Conservatorio de Torre del Mar, nos saque las castañas del fuego. Si tenemos que esperar sentados no vamos a caber en las marquesinas.

sábado, 19 de septiembre de 2015

OPINIÓN: Promesas que no valen nada, nada, nada

Concentración a las puertas del Conservatorio de Torre del Mar.

No nos engañemos, en una democracia armónica no habría porqué ponerse en huelga para reclamar que se cumplan las promesas electorales de los políticos. En una democracia consolidada, el mero anuncio de que unos jóvenes alumnos van a ir a la huelga, debería estremecer a los gestores públicos y a sus equipos de trabajo.

Todos nos escandalizamos ante los sobres de dinero ‘B’, los cursos de formación fraudulentos y las tarjetas de crédito con cargo a los ahorros de los ciudadanos. Pero no ejercemos nuestro derecho a la protesta y al enfado, legitimando así un sistema de corrupción que se ha colado hasta las entrañas de nuestra democracia.

¿Qué ocurriría si en la empresa privada los empleados sustrajeran ilícitamente parte de la caja o se desentendieran de sus compromisos y obligaciones? Pues que esos empleados estarían de patitas en la calle de inmediato, por no hablar de la denuncia a la que tendrían que enfrentarse en el primer caso.

Desgraciadamente, nuestra pobre cultura democrática nos impide ver con claridad que el patrón por el que se rigen los empleados de la privada debería ser el mismo para lo que nos ocupa por el que debe regirse el empleado público en cuanto a la forma de recibir la remuneración por su trabajo: para que confíen en ti has de cumplir tus compromisos; y si no cumples, vas a la calle inmediatamente.

En Vélez-Málaga volvemos a encontrarnos con la falta de diligencia profesional de los cargos electos; esos que cobran por gestionar lo público, es decir, todo aquello que los ciudadanos pagamos con nuestros impuestos. Así, ese contrato verbal firmado en campaña, se antoja efímero una vez blandido el bastón de mando. Que se lo pregunten a la comunidad educativa del CEIP Las Naciones o del Conservatorio elemental de música de Torre del Mar. Ambos colectivos han tenido que recurrir a medidas de presión para reclamar que se cumplan las promesas electorales del actual alcalde, Antonio Moreno Ferrer. Protestas, concentraciones, huelgas… estamos hablando de chicos y chicas que pierden jornadas de clase, que renuncian a su derecho a la educación, en pos de un sistema educativo futuro más justa para ellos y para los compañeros que les seguirán.

En estas circunstancias se desarrolla el día a día del alumnado del Conservatorio de Torre del Mar desde que se constatara la necesidad de ampliar el currículo educativo del centro, ofreciendo los cursos de grado profesional imprescindibles para continuar y terminar sus estudios. Ante la pasividad de las autoridades competentes a la hora de realizar el trabajo comprometido, unos trescientos niños se ven obligados a ir a la huelga. Patético.

Y es patético porque desde que allá por mayo tanto el actual alcalde de Vélez-Málaga, como la delegada de la Junta en Málaga, se comprometieran a poner en marcha a comienzos de este curso lectivo los tan ansiados grados profesionales, que a tantas familias beneficiarían en nuestra zona, en cinco meses parece ser que ni siquiera han comenzado los trámites. Al igual que en el caso del CEIP Las Naciones, la patata caliente pasa de unas manos a otras. Y así nos encontramos a unas familias cuya única salida ya es la protesta, la denuncia, las acciones reivindicativas.

En el caso de la comunidad educativa del Conservatorio, la paciencia demostrada con los diferentes equipos de gobierno, parece que ha rebosado el vaso. Y no es para menos. Un curso más serán muchos los alumnos que dejen los estudios musicales cuando llega el momento de cursar los grados profesionales, bien por la falta de recursos económicos con los que costear los desplazamientos a los conservatorios de Málaga capital, bien porque compatibilizar los estudios de secundaria con los horarios y tiempo que se pierde en los desplazamientos, es harto difícil.

Así pues, nos encontramos a unos padres y madres, profesores y alumnos, movilizados por una nefasta gestión de los problemas que de verdad afectan a la ciudadanía; una falta de previsión antológica.

Es hora de que el ciudadano empoderado se acostumbre –y no solo cada cuatro años- a pedir rendición de cuentas por su trabajo a los cargos públicos, esos a los que pagamos de nuestro bolsillo a base de impuestos y tasas. Es hora ya de que el ciudadano tome conciencia de cómo se están gestionando los fondos públicos y saque sus propias conclusiones sobre cómo estaría mejor invertido su dinero, si en obras megalómanas que para su mantenimiento necesitan mucha inversión económica pero poca mano de obra para mantenerlas, o en una educación de calidad que forme a nuestros hijos; a los hombres y mujeres del mañana.

La comunidad educativa del Conservatorio de Torre del Mar, se ha empeñado en hacer valer sus derechos en el convencimiento de que sí se puede. Próxima estación de sus acciones reivindicativas, muy pronto en las calles de nuestra ciudad. Únanse a ellas. Mañana puede tocarle a cualquiera.


María del Carmen Castillo
Miembro de PODEMOS en Vélez-Málaga

lunes, 6 de abril de 2015

La grieta se abrió el 15-M (por José Ignacio Torreblanca)


Si algo terminó de convencer a los impulsores de Podemos de la necesidad de lanzarse a la arena política fueron las movilizaciones del15-M. Esas movilizaciones tuvieron dos características reveladoras. La primera es que no fueron convocadas ni dirigidas por ninguna de las organizaciones que teóricamente deberían haber sido capaces de hacerlo, fundamentalmente los sindicatos tradicionales, es decir la Unión General de Trabajadores o Comisiones Obreras, o la misma Izquierda Unida. Unos meses antes, en septiembre de 2010, los sindicatos habían convocado una huelga general contra la reforma laboral aprobada ese mismo mes así como contra la intención del Gobierno de reformar el sistema de pensiones, pero había sido un esfuerzo muy medido y más bien de resignación ante lo inevitable que un intento con posibilidad de éxito de detener dichas medidas.

El 15-M, que comenzó con una acampada en la Puerta del Sol por parte de algunos de los integrantes de Juventud sin Futuro, entroncaría con muchos de los movimientos que estaban operando ya en la sociedad, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Pero fue la adhesión espontánea de miles de personas en los días y semanas posteriores, que desbordó a estos movimientos sociales, lo que llamó la atención de los medios de comunicación internacionales y llevó la Puerta del Sol a las portadas de periódicos como The New York Times (en parte por el sugerente paralelismo con los procesos de cambio político en Túnez y Egipto, que habían comenzado también de forma espontánea a comienzos de año y con la propia extensión del fenómeno a Estados Unidos con el movimiento Occupy Wall Street). Y aunque en muchos medios de comunicación, especialmente los situados en la derecha, se intentaría desvirtuar el movimiento del 15-M como una revuelta anarquizante de inspiración radical (tildando despectivamente a sus participantes como de perroflautas), los promotores de Podemos eran muy conscientes, y así lo contaron luego, de que el 15-M, pese a su éxito, contenía dos lecciones muy poderosas: una, que “no hemos sido nosotros quienes lo hemos organizado” y, dos, que sus integrantes “no son de izquierdas”.

Combinados, estos dos elementos abrieron una reflexión que tendría un impacto muy profundo sobre Podemos y sin la cual no se pueden entender ni sus premisas políticas ni sus estrategias de campaña. El 15-M con su queja principal, expresada en el “No nos representan”, y su demanda central, “Democracia real ya”, muestra varias cosas a los futuros promotores de Podemos. En primer lugar, que las demandas de la gente no son de izquierdas ni revolucionarias sino, en el fondo, relativamente conservadoras y centristas. Al igual que, según las encuestas, la PAH había logrado el apoyo del 90% de la gente a sus demandas, el 15-M también tenía la simpatía de la práctica totalidad de la ciudadanía: un 81% de la población decía que los indignados tenían razón, especialmente en cuanto a la necesidad de regenerar la democracia, una demanda que suscitaba un apoyo del 71%, mientras que sólo un 17% consideraba a los participantes en el 15-M como integrantes de un movimiento radical antisistema al que hubiera que temer. Detrás de los eslóganes del 15-M y las motivaciones subyacentes a los participantes en dichas movilizaciones era posible adivinar que el eje de la política estaba trasladándose desde la izquierda-derecha hacia un eje donde se enfrentaba la ciudadanía contra la clase política. Para Carolina Bescansa, que llevaba ya algún tiempo haciendo estudios cualitativos sobre esa cuestión para elCentro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la calle confirmaba lo que ella veía en los estudios desde hacía tiempo: la pérdida de significado de las categorías tradicionales izquierda-derecha a la hora de predecir el comportamiento político de los electores.

En segundo lugar, el 15-M demostró que Izquierda Unida, que en teoría debería haber sido capaz de conectar con las demandas y capitalizarlas, había sido incapaz de hacerlo. El 15-M, dijo Pablo Iglesias, “no reveló la fuerza de la izquierda, sino nuestra maldita debilidad”. Conscientes de que el 15-M no era de izquierdas, sino que se había articulado de forma transversal y contra el sistema de partidos vigente, dominado por dos grandes partidos a los que se acusaba de haber perdido la conexión con la ciudadanía, los fundadores de Podemos y sus grupos afines se sumaron con todo su entusiasmo al proceso, intentando liderarlo y canalizarlo, pero nunca intentando apropiárselo. Para Iglesias y Errejón, las lecciones estaban claras: en España se había abierto la posibilidad de que, como había ocurrido en América Latina, la debilidad de un régimen político abriera la posibilidad de su derribo por parte de aquellos que supieran conectar adecuadamente con el pueblo. El 15-M, dijo Errejón, que tenía la experiencia latinoamericana muy presente pues había regresado a España desde Ecuador para leer su tesis justo el 15 de mayo, “es expresión y precipitador de la quiebra de algunos consensos”, algo que nos hizo ver “la posibilidad de una interpelación populista”.

El 15-M fraguó entre los futuros promotores de Podemos una hipótesis de cambio político que partía del agotamiento del bipartidismo, la ambición de construir una fuerza política que pudiera ganar unas elecciones generales y un método para articular dicho cambio: intentar reconfigurar la contienda política como una lucha de los muchos (la ciudadanía, el pueblo) contra los pocos (la élite, o la casta), es decir, lo que Pablo Iglesias posteriormente definiría como el deseo de “ocupar el centro del tablero político”. Esa hipótesis fue puesta a prueba en las elecciones generales de noviembre de 2011, testigo del primer intento de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón de intentar hacer valer dentro de Izquierda Unida sus argumentos sobre la posibilidad de un cambio político en España y de reconfigurar los mensajes de campaña en un sentido que permitiera a IU salir del estrecho terreno de juego disponible a la izquierda del PSOE.

Pero, para desesperación de Iglesias y Errejón, los líderes de Izquierda Unida no sólo no siguieron las directrices de campaña diseñadas por ellos sino que, en lugar de lamentarse por la rotunda victoria del PP por mayoría absoluta en las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011 y extraer las oportunas consecuencias, se dedicaron a celebrar el haber pasado de 2 diputados en 2008 a 11 en 2011 con el argumento de que suponían, como diría Cayo Lara, “una alegría en casa del pobre”. A Pablo Iglesias, la alegría por haber pasado de 969.000 a 1.680.000 votos le parecía totalmente injustificada y prueba de lo fuera de la realidad que estaba Izquierda Unida. ¿Dónde estaba el regocijo porque coincidiendo con la peor crisis económica vivida en democracia y con un PSOE totalmente desarbolado que había pasado del 43,8 al 28,7% de los votos, IU sólo consiguiera llegar al 6,92% de los sufragios?

Para Iglesias y sus compañeros, Izquierda Unida había desaprovechado un momento histórico, una ocasión única. Como el propio Pablo Iglesias lo definió tiempo después, España estaba en lo que él denominaba como un “momento comunista”. ¿En qué consistía? “Los comunistas”, dijo Iglesias, “nunca ganarán unas elecciones en momentos de normalidad; sólo lo pueden hacer en momentos de excepcionalidad”. “Al hacer caer las bases materiales sobre las que se sostienen los conceptos dominantes, la crisis hace explotar los consensos existentes”, explicó Iglesias. Y aclaró: “Para que un golpista como Chávez gane unas elecciones tienen que haber saltado los consensos por detrás sobre los significados básicos”. Pero los líderes del Partido Comunista, señaló Iglesias, “se han convertido en régimen, gente que se conforma con la medalla de bronce” y que ni siquiera se plantea ganar unas elecciones porque, en el fondo, “todo lo que les preocupa es ser de izquierdas y auténticos, no ganar”. Y más adelante apostilló: “Como le pasaba al viejo Carrillo, los comunistas españoles se han vuelto conservadores”, para concluir afirmando que el poder no se ganaba jugando al juego existente sino cambiando el juego por otro donde se pudiera ganar.

“La sensación que nos quedó a Pablo y a mí tras colaborar con Izquierda Unida en la campaña de las generales de 2011”, confesó después Íñigo Errejón fue de “insatisfacción, de que se podía ido mucho más allá si hubiéramos podido traspasar los límites que marcaba el tipo de actor con el que estábamos trabajando. Se nos quedó clavada la espina de que se podía haber ido mucho más allá, pues había condiciones”. Y al final, “como la única forma de validar las opiniones es probarlas, nos decidimos a hacerlo”.

José Ignacio Torreblanca es Profesor de Ciencia Política en la UNED y Director de la Oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations (ECFR).

Artículo publicado en El País (6 de abril de 2015).

domingo, 5 de abril de 2015

Poder político y sector energético: puertas que giran y giran



Esta semana hemos visto cómo la Audiencia Nacional ha anulado la mayor multa de la CNMC a las eléctricas por pacto de precios. En 2011, la CNMC multó con 61 millones a la patronal UNESA y a las cinco principales eléctricas que operan en España (Endesa, Iberdrola, E.ON, Gas Natural Fenosa y HC Energía) por fijar precios y dificultar la apertura del mercado.

La decisión del tribunal se ampara en una sentencia del Tribunal Supremo en la que le daba la razón a UNESA, anulando la inspección hecha en sus oficinas.


La energía es una pieza fundamental en la recuperación económica. Este sector supone la mayor concentración de poder económico del país después de la banca, y está dominado por el oligopolio de empresas que conforman UNESA. Este oligopolio lleva décadas utilizando todo tipo de medios (incluyendo las puertas giratorias mejor engrasadas del país) para imponer sus intereses sobre los de los ciudadanos. Así, no contentos con un rescate financiero en toda regla en los años 80, o con una ventajosa liberalización del sector, las eléctricas, con la connivencia de la clase política, han montado la gran estafa conocida como déficit de tarifa, que acumula una deuda de más de 30.000 M€
Está claro quien dirige con guante blanco la justicia. Mientras tanto a la ciudadanía, represión y amordazamiento. La solución está en nuestra mano. El próximo 24M tenemos una oportunidad, y en noviembre/diciembre la definitiva para retomar la dignidad perdida.


Trabajamos en una nueva política energética y evitar que los políticos vivan de nuestra energía.


[Vía Podemos Aragón].

martes, 2 de diciembre de 2014

Pepe Mujica, presidente de Uruguay, marca el camino: honradez, sentido común, justicia social… y eficiencia económica



P.- ¿Qué opina de Podemos?
R.- Vinieron a verme los muchachos, hace poco. Son un grito de alerta en el mundo contemporáneo. Porque ¿cuál es la bandera? La verdadera bandera es lo que debería de ser cotidiano: la honradez, no ser corrupto, ser de derecho. Ésta es la primera bandera que está levantando con éxito político, ¿verdad?


[Entrevista a José Mujica, Público, 2 de diciembre de 2014]


 José Mujica, el presidente saliente de Uruguay, es conocido fuera de su país como ese político entrañable y honesto que vive en una austera chacra a las afueras de Montevideo, como un ciudadano más. Lo que es menos conocido, por resultar menos conveniente, es el balance de su gestión al frente de su país. Los datos que arroja el Índice de Oportunidad Humana del Banco Mundial, son contundentes a este respecto.

Con un crecimiento promedio anual del 5.5 % entre 2006 y 2013 y una tasa de desempleo de un 6%, el buen desempeño económico del gobierno socialdemócrata uruguayo le ha permitido al país alcanzar un alto nivel de igualdad de oportunidades y un más justo acceso a servicios básicos tales como educación, agua potable, electricidad y saneamiento.

Además, gracias a la vigorosa expansión económica y a las políticas sociales aplicadas, durante estos últimos años se han realizado progresos sustanciales en la reducción de la pobreza, que pasó del  39,9% en 2004 al 11.5% en 2013, mientras que la indigencia pasó del  4,7% en 2004 al 0.5% en 2013, todo mientras se reducía su ratio de deuda pública sobre el PIB (de 100% en 2003 a 60% en 2014).

Esto, claro está, no interesa. Y mucho menos si el dirigente latinoamericano hace explícito su apoyo a PODEMOS. Por eso es tan importante que cada vez que hablemos de Mujica, pensemos no solo en ese viejito sencillo y amable que desborda sentido común y que no pierde ninguna oportunidad de cantarle las cuarenta a los poderosos del mundo, sino también en ese político comprometido y responsable, de “abajo”, que ha llevado a su país a alcanzar niveles de prosperidad y equidad social verdaderamente ejemplares en la América hispana y en el mundo.

El “milagro” uruguayo es una prueba más de que realmente SÍ SE PUEDE.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Propuestas básicas para prevenir los males de los partidos políticos actuales y lograr una mayor calidad democrática




Una de las personas que quiso acompañarnos durante la presentación del Círculo Podemos Vélez-Málaga/Torre del Mar celebrada el pasado viernes 24 de octubre fue el profesor de filosofía Antonio Sánchez Millán, quien nos regaló a los presentes una pequeña disertación sobre partidos políticos y cultura democrática. El profesor, que acudió a la cita, como él mismo subrayó, en calidad de mero “ciudadano” expuso una serie de ideas que de algún modo vendrían a justificar la necesidad de que un movimiento como el que representa PODEMOS haya irrumpido en la escena pública.

Para los interesados en conocer con mayor detenimiento sus planteamientos, os invitamos a conocer su blog, un lugar de encuentro para quienes piensan que la participación, el debate y el intercambio de ideas constituyen el verdadero motor a la hora de construir una verdadera democracia. Precisamente en esta bitácora (Palestra de filosofía), avanzaba allá por el mes de julio algunas de las propuestas básicas para prevenir los males de los partidos políticos actuales y lograr una mayor calidad democrática que compartió ante quienes disfrutamos de su intervención en la presentación de nuestro círculo.

Estas, en síntesis, pasarían por que los partidos se doten de mecanismos internos de control para filtrar quiénes son los representantes de sus afiliados y simpatizantes que, llegado el caso, van a tener que ejercer responsabilidades públicas; por integrar con normalidad la renovación permanente de los líderes y de las cúpulas dentro de los partidos políticos; por adoptar una mayor transparencia de sus actividades y su financiación; por que los partidos políticos sean un fruto maduro de la expresión del pueblo emergiendo desde abajo, desde la propia movilización de las comunidades ciudadanas; y, finalmente, por evitar que un partido impida la expresión de la discrepancia y la diferencia, aunque no al precio de una completa ineficacia. Esto es, manteniendo un equilibrio entre creatividad y organización. 

Sin duda, muchas de estas ideas forman parte de eso que llamamos «el ADN de Podemos» y es labor de todos que este espíritu –hoy recogido en los principios éticos, políticos y organizativos aprobados por nuestra Asamblea Ciudadana Sí Se Puede– guíe nuestros pasos.

[La entrada completa la puedes leer aquí.]

lunes, 17 de noviembre de 2014

De cómo cocinar una encuesta ‘al dente’ y no morir en el intento





El chef Rajoy pochando una encuesta para salir primero en estimación de voto pese a ser el tercero en intención directa.

A raíz de la última encuesta del CIS, que analizábamos aquí con enorme repercusión días atrás, se ha especulado mucho sobre cómo se «cocinan» las encuestas. Para aclarar algunas dudas que nos asaltan a todos, pero también para desdramatizar un poco, hemos seleccionado dos interesantes artículos aparecidos en prensa digital en los últimos tiempos.

El primero, más serio, aunque escrito en un lenguaje sencillo, lo firma Alberto Sicilia en su blog Principia Marsupia (aquí) y resulta muy revelador para aquellos que no estén familiarizados con los estudios demoscópicos.

El otro es una desenfada y por momentos descacharrante receta para aprender a cocinar una encuesta a base de los siguientes ingredientes:

Un CIS
2.500 encuestas
Un país al borde del colapso
Un populista comunista abertzale aupado a la fama por un grupo de comunicación propiedad de un millonario de Barcelona
Una Soraya

Su autor, José A. Pérez, es guionista y columnista de opinión, así como responsable de la provocadora web Mi mesa cojea.  El artículo al que hacemos referencia lo podéis leer aquí, aunque no nos resistimos a reproducir el final del mismo:

Una vez que el barómetro muestre el aspecto deseado, lo sacamos del horno, emplatamos y mandamos un whatsapp a Soraya. Sírvase frío y con abundante vino.

Por cierto, ya que hablamos de encuestas, la última que hemos conocido, la de Invymark para 'La Sexta Noche' hecha pública el pasado sábado 15 de noviembre vuelve a confirmar el ascenso de Podemos, que se colocaría según este muestreo como segunda fuerza política en intención de voto a solo 1,3 puntos del Partido Popular: